Muchos no pasan de esta fase, ya que pierden su capital y no vuelven a querer saber más de la bolsa, porque piensan que es arriesgada y peligrosa. En realidad, lo peligroso y temerario ha sido acudir al mercado sin formación.

Segunda Fase: el trader que consigue pasar a esta segunda fase se da cuenta de que le gusta este mundo y empieza a ser consciente de que no sabe nada. Es entonces cuando realmente comienza su andadura por los libros y cursos: quiere aprender más sobre el mercado y quiere aprender cómo ganar, se da cuenta de que existen los gráficos, empieza a conocer las formaciones de precios, y prueba indicadores en su operativa, pero no consigue mejorar. Se pasa horas y horas buscando el sistema perfecto con esos indicadores, y el trader que se da cuenta de que no existe, pasa a la siguiente fase. En esta fase muchos piensan que es imposible ganar en el mercado y abandonan, fieles a la creencia de que esto es solo para ricos, y que lo único que pueden hacer es trabajar 12 horas en una empresa.

Tercera fase: os aseguro que el trader que consigue llegar a esta fase se encuentra un poco más cerca de alcanzar su meta. Es aquí donde empieza a usar una serie de técnicas que seguramente son las que mejor se adaptan a su forma de ser, y es entonces cuando se da cuenta de la importancia de una buena gestión del riesgo. Descubre la importancia de aplicar un “stoploss”, y, lo más importante, ya no se cuestiona si respetarlo o no.

Empieza a conocer cómo se forma un sistema de trading, y a valorar eso que en un principio creía que carecía de sentido: la gestión del dinero. Comienza a calcular el tamaño de su posición según el dinero que posee, y a saber cuánto está dispuesto a perder.

Es en esta fase cuando llega a conocer otros activos financieros, y se da cuenta que no solo existen las acciones al contado. Descubre otros productos que pueden hacerle ganar más, por ejemplo, los derivados, como pueden ser los CFD. Entonces se convierte en especulador, se da cuenta de que puede invertir en los principales mercados, en las mejores empresas, en moneda, en materias primas… está todo a su alcance.

Muchos traders comienzan directamente en esta fase, son los que llegan al mercado al calor de las promociones de los brókers, en las que les prometen que se harán ricos en poco tiempo y con poco dinero. Son como pececillos que serán devorados por los tiburones, porque desconocen las técnicas para enfrentarse al mercado, y se apalancan demasiado. Todo eso les lleva al “Margincall”, y es probable que no vuelvan a enfrentarse al mercado, pues no les ha dado tiempo a comprender cómo funciona y ya no pueden seguir en él.

Cuarta Fase: esta es la última fase a la que se enfrenta el trader, y es en la que alcanzará su objetivo, todo aquello por lo que ha luchado. Podrá conseguir su consistencia, y operará según sus reglas, ya que las respeta, es meticuloso y disciplinado en la gestión de su dinero. Sabe dónde entrar, dónde salir y cuánto comprar. Deja de lamentarse por las pérdidas, y comprende que es parte de la profesión. Actúa según su sistema dejando las intuiciones al margen, y ya sabe controlar su EGO. Sabe controlar el miedo y la ansiedad que le provoca. Ya es consciente de lo que puede ganar y perder, por eso tiene unas reglas. Las respeta, y repite una vez tras otra su ejecución, porque sabe que funcionan, aunque pierda alguna operación. Todo se vuelve automático y no duda en ejecutar su sistema.

Ha conseguido llegar a su objetivo poco a poco, ve crecer su cuenta y sabe que podrá cumplir su objetivo. Fue capaz de vencerse y comprende por fin la profesión, ha conseguido lo más difícil: convertir la teoría en experiencia. Ha visto sus errores, esos que pensaba que no le ocurrirían cuando los leía en los libros. Ha sabido solucionarlos y puede ser por fin 100% libre financieramente.